martes, 7 de agosto de 2012

La verdadera y singular historia de la princesa y el dragón

Buenos días, F.

Leo actualmente un libro de teatro que da título a esta entrada. Comparto pues contigo, algo de el:


Canción del Dragón a la princesa Peladilla

DRAGÓN:

"Sin ti, la vida no tiene sabor...sin ti,
sin ti, la tierra apaga su calor...sin ti,
sin ti ya no quiero vivir,
sin ti, sólo quiero morir...sin ti.
Sin ti, los dulces no saben igual...sin ti,
sin ti, no hay agua en el manantial...sin ti,
sin ti, no podré respirar,
mi cola no podrá jugar...sin ti"

(CANTA AHORA EL CORO ENAMORADIZO EN UN ARULLO BUCOLICO Y PEGADIZO)

CORO DE CAMPESINOS ROMÁNTICOS:

"Sin ti, la vaca leche no dará...sin ti,
sin ti, el trigo ya no nacerá...sin ti
el tomate se secará
y el horno el pan quemará...sin ti"

DRAGÓN:

"Sin ti, no podré caramelos chupar...sin ti,
sin ti, el pelo ya no me saldrá...sin ti
los dientes se me caerán,
mi escama dura se pondrá...sin ti"

CORO:

"Sin ti, la gallina huevos no pondrá...sin ti
sin ti, el árbol frutos no dará...sin ti,
sin ti, nunca más lloverá,
la cosecha se secará...sin ti"

TODOS:

"Sin ti, ya no late mi corazón...sin ti,
sin ti, nunca más cantaré una canción...sin ti
sin ti, ya no quiero vivir,
sin ti, sólo quiero morir...
sin ti,...la vida no tiene sabor...
Sin...tiiiiii!!!!!


jueves, 26 de julio de 2012

Ron


El día en que murió Ron estaba con mi madre en Barcelona. Tenía cita con el médico y por eso estaba allí. En otras circunstancias habría estado en Valencia- todos habríamos estado en Valencia- y no habría hecho falta que Jose cargase con el muerto- nunca mejor dicho- solo.
Evidentemente yo no me enteré de que mi perro había muerto hasta días después porque nadie (como es lógico) tuvo el valor de darme una noticia así por teléfono. No solté ni una lágrima cuando mi madre por fin me lo dijo. Era Viernes y acababa de volver de Barcelona. Ese viaje de vuelta fue insoportable por muchas razones. Si yo hubiese sido valiente no habría vuelto hasta mucho después y le habría dicho claramente a Pablo que por favor, cambiase su billete de vuelta y se quedase conmigo allí, lejos del dolor y del miedo. Él habría perdido dinero pero yo habría ganado un poco de paz. Ambos nos habríamos ahorrado unos cuantos disgustos, probablemente.
Pablo y yo, en la playa de la Barceloneta


Así que ahora mis padres afirman que “Ron está en todas partes” cuando yo les pregunté por sus cenizas. Nadie dice nada porque no saben qué se hizo de mi perro. Jose tiró todas sus cosas. Se deshizo de su cama, de su tarro azul de comer y beber y apuesto mi mejor mano de Póker a que ha hecho lo propio con sus enseres del Vedat. No se le puede reprochar. Y ahora yo no soy lo suficientemente valiente como para pedir una llave y escaparme allí y esparcer una pequeña parte de sus cenizas en el chalet -y como eso es imposible al menos quedarme allí sólo por un par de días-

Ron, en el Vedat.
Obviamente ellos- papá y mamá- creen que eso me perjudicaría y lloraría como una madalena pero se equivocan. Únicamente lloré con Pablo ese mismo Viernes fatídico. También hubiese esparcido las cenizas de Ron en el parking del C.C de Torrente (dónde se escapó por primera vez) y en el agua del riachuelo de pega del paseo hacia el parque Gulliver (dónde se metió sin querer) y en el césped del parque dónde perseguía a un terrier y nunca conseguía alcanzarlo y cuando se cansaba caía rendido en la hierba húmeda por los aspersores. Hubiese lanzado algunas motas de ceniza de Ron por la ventanilla de los coches en los que le gustaba viajar, asomarse, hacer travesuras, simplemente dormitar y luego, también, otras veces, esperar y esperar a que yo acabase mis competiciones de natación. Ahora la ex de Clooney se mete en un coche para hacer una campaña y yo, aunque he dicho “eso no está mal” refiréndome a la campaña a esa tía (la ex de Clooney) le diría ahora “jódete, no tienes ni puta idea zorra de mierda”
Creo que la última parte de las cenizas de Ron las hubiese esparcido en el camino por el que sólo me atrevía a pasear con él, que en su día fue una especie de callejón que los coches utilizaban para aparcar a un lado y a otro dejando a la vista, en el centro, la tierra y las piedras porque la mayoría de malas hierbas estaban pisoteadas por las ruedas. Hace un par de años lo pusieron bonito pero esta vez Ron no está y yo volví a encontrarlo imposible.
Eso habría estado bien (esparcir las cenizas de Ron) y me hubiese hecho feliz y lo mismo habría dejado caer alguna lagrimilla producto de esa felicidad. Pero ahora no puedo enfadarme con Jose por hacerlo lo mejor posible dentro de sus posibilidades, que son bastante limitadas teniendo en cuenta la situación que le rodea. Para algunas cosas no existe manual de instrucciones de ningún tipo y uno hace lo que puede.
Echo mucho de menos a mi perro y a veces, cuando estoy en la terraza- que tanto me gusta- o en el sofá mostaza y se oyen pasos de otro can como si estuvieran al lado creo que no lo soporto -aunque si lo hago, claro-
Como no puedo enfadarme con ninguna persona, ni podía semanas atrás, le grité a Ron el último día que estuve con él y dije: “que se muera ya, para verle así prefiero que se muera de una puta  vez" Muérete, le dije.
Ron en el Vedat II (o mi pequeño)

Cuando verbalizo estas cosas, por mucho humor que intente ponerle al asunto comparándome con mi abuela Carmen y sus supersticiones absurdas, no puedo evitar irme haciendo el menor ruido posible- que de un tiempo a esta parte ha sido todo el del mundo- a mi habitación y recordar la canción de “Imitation of live” de REM cuando dice “no one can see you cry”

Ese último día que le vi, Ron estaba muy mal. Yo pensé- inocente de mi- que tal vez era porque yo había llegado a Valencia y ahora cualquier cambio le suponía un mundo. Mas todavía cuando no estaba ya acostumbrado a verme, ni olerme, ni escucharme...
Al día siguiente les conté a Jose y a Estrella que “la guapura” (como solía llamar a mi perro a veces) había entrado en mi dormitorio respirando excesivamente fuerte como si se ahogara o estuviera totalmente desorientado. Yo me levanté de la cama, me moje los dedos en el agua de su tarro y se los di a lamer por si lo que tenía era sed. Después estuve acariciándolo hasta que dejó de respirar así y se tumbó. En fin...hasta que le noté tranquilo y dormidito. Luego me lavé las manos haciendo el menor ruido posible y volví a acostarme.
Jose me dijo al día siguiente que seguía allí cuando él se despertó y tuvo que acercarse a ponerle la cadenita para sacarlo a pasear. Ahora mis padres utilizan aquello para “consolarme” cada vez que por error menciono su nombre. “La última noche la pasó contigo” “durmió contigo” “fue a buscarte a tu habitación”. Dicen cosas de ese estilo para hacerme sentir mejor.
Jose y Estrella en el Vedat

Escribiría tantas cosas más, F. Pero no podría dejar de escribir o de llorar.
Te contaría que oidé a mi padre cuando estaba preparando su maleta. La tenía abierta en pleno salón e iba y venía a la habitación para coger ropa. Le odié porque me hizo recordar que de haber estado Ron en casa, se habría metido en la maleta para acomodarse. De haber estado Ron en casa mi padre hubiese hecho la maleta en la habitación sin importarle despertar a Estrella y en fin, para qué seguir.
Ron, en mi maleta. Mira qué listo era, que no se ponía encima de mi ropa.


Sólo podía contarte esto a ti.



Ron murió un 3 de Julio de 2012(no sé a qué hora). Yo lo supe el Viernes 6 de ese mismo mes y año.




lunes, 9 de julio de 2012

Como nos gusta el verano

Buenos días, F:


Son las 13:02 (en mi portatil) de un Lunes de vacaciones. Escucho a Nacho Vegas (espero que eso responda a la pregunta de tu última entrada “ ¿pero has sentido algo así?”) mientras tecleo.
Estoy en Valencia, en el salón de casa. Estrella también está aquí leyendo "El País" en el sofá. A veces ella lee en voz alta para compartir conmigo lo que está leyendo, por ejemplo, una frase de Shakespeare “todo lo que sucede, conviene” que cita Vicente del Bosque, alias “El hombre tranquilo” como la peli de John Ford.
Vicente del Bosque de pequeño


Otras dice “mira Federer” y yo, como no, levanto la vista de la pantalla del ordenador para ver la fotografía y me da para leer el titular “El genio Federer congela el tiempo” porque llevo puestas las gafas.
Roger ganando Wimbledon : "a veces en la pista de tenis me siento un poco solo"

Entretanto yo también canto en voz alta (algunas veces porque no puedo evitarlo, otras intencionadamente para que Estrella deje atrás viejos fantasmas y se de cuenta de que las letras de Nacho Vegas no son perjudiciales para mi salud) pienso en voz alta y digo “qué bonita” (cuando empieza a sonar “marquesita”) o “esta es genial”, es la particular visión de Nacho sobre la crisis” (cuando suena “como hacer crak”) y así sucesivamente.

Como comprenderás, esto condiciona el acto de escribirte, pero no podía retrasarlo más porque te echo de menos y tengo ganas de verte. Eso no cambiará nunca y espero que lo sepas. Dicho lo importante estoy convencida de que encontraremos un hueco este verano para ponernos al día. Hasta entonces, querido, disfrutemos de las vacaciones.
Yo vista por ti cuando me dices "Pon cara de Pin up"



pd. Como habrás podido comprobar en caso de que frecuentes nuestro blog, he borrado algunas de mis “entradas”. Eso no quiere decir que vaya a dejar de escribir.

Pd2. Leo “Mi hermana vive sobre la repisa de la Chimenea” Te lo dejaré/regalaré si creo que te llega el momento de leer algo así. A no ser que te lo bajes tú de internet (probablemente lo hagas) y escojas tú mismo ese momento.


Pd3. Todavía no he leído “Juego de Tronos”










lunes, 11 de junio de 2012

senectud



Será que me estoy haciendo viejo, o que tenga que ver con algo relacionado con el miedo a lo nuevo, o que ambas cosas siempre vayan emparejadas, no lo sé. El caso es que últimamente siempre escucho la misma música, paseo por los mismos sitios, o leo el mismo tipo de libros (cuando no releo). El otro día un compañero me dejó dos CDs para que los escuchara: uno se llamaba "Baroque" pero en él se mezclaban quintetos de Boccherini (clasicismo) con algo de Bach muy manido y el Adagio para cuerdas de Barber, compositor del siglo XX que nada tiene que ver con el periodo barroco; el otro era una adaptación a lo chill out de arias de ópera (una de las arias de Pamina de La Flauta Mágica o el desgarrador lamento de Dido de Purcell, etc.). Al día siguiente me pidió mi opinión y yo, sincero como siempre en cuestiones musicales (que no de otro tipo) le dije que prefería las versiones originales, a lo que me llamó purista. Y le hablé de ti, C. Que has intentado llevarme hacia sendas más contemporáneas y que han sido en vano tus desvelos. Me dijo él que le gustaba casi toda la música, a excepción de la muy maquinera o el flamenco (en lo que coincidí) y que no le gustaba la zarzuela (con la de etapas zarzueleras que he tenido yo en mi vida). Yo seguí en mis trece: mi gusto musical está más que consolidado.
Cuando llegué a casa, sin embargo, me quedé pensando un buen rato en ello. Y llegué a la conclusión que he expuesto en el principio de esta entrada: me estoy haciendo viejo. Podría pasarme horas escuchando esto:



Además, esta versión me encanta (utiliza instrumentos de la época, incluido el pianoforte, que es más o menos como el que tocaría Mozart).
Pero soy incapaz de aguantar mucho tiempo esto:




La introducción no está mal, pero en el 1:06 la caga, al introducir ese ritmo machacón.
Pues lo mismo me pasa con otros tipos de música que no sean los que ya me gustan.

Ya sé que eres muy joven para que esto te pase, ¿pero has sentido algo así? También estoy pensando que me sucede lo mismo con las personas.

En cuanto a lo de pasear por los mismos sitios ya escribiré próximamente.

(F)



martes, 1 de mayo de 2012

Expectations...

Yo estoy lejos de inaugurar un blog con un cántico misal. Muy propio de ti, a mi se me representa la imagen de cuando acompañé, ilusa de mi, a mi amiga del colegio a una sesión en los "Juniors" de Sábado por la mañana. -Allí jugamos, Cris, nos lo pasamos chachi piruli- Pues bien, un cura me hizo confesar después de escuchar un sermón demasiado prolongado. Así que por mucho que me esfuerce en pensar en escenas en las que el acto de confesión (al que irremediablemente me lleva esta obra) tenga hasta un aire romántico -véase a Clint Eastwood en Gran Torino- qué quieres que te diga, F, no hay "tutia". Voy a procurar arreglarlo como buenamente pueda. Anoche antes de salir vino a mi mente una canción. Esta incluida en un disco-cuya portada te encantaría- que descubrí unos 3 años después del citado recuerdo que me has hecho revivir. Tal vez por esas épocas hubiese tenido algo más de sentido el confesarme y soltar lastre. www.youtube.com/watch?v=dl-A-X-8Fc8

lunes, 30 de abril de 2012

Mis músicas I

¿Qué mejor manera para inaugurar un blog que con música? En esta sección musical pretendo colgar vídeos de   obras que por una u otra razón hayan significado algo en mi vida. La primera entrega es un ejemplo de música medieval, perteneciente a Guillaume de Machaut (ca. 1300-1377) que escribió para la catedral de Reims su impresionante Messe de Nostre Dame, en pleno Ars Nova, estilo polifónico ya caracterizado por la aparición de notas más breves, isorritmias, disonancias, etc. Cuelgo aquí la versión que más me ha impresionado, la del Ensemble Organum, dirigidos por Marcel Pérès, que le da un toque orientalizante que hace que se te pongan los pelillos de punta.

F