El día en que murió Ron estaba con mi
madre en Barcelona. Tenía cita con el médico y por eso estaba allí.
En otras circunstancias habría estado en Valencia- todos habríamos
estado en Valencia- y no habría hecho falta que Jose cargase con el
muerto- nunca mejor dicho- solo.
Evidentemente yo no me enteré de que
mi perro había muerto hasta días después porque nadie (como es
lógico) tuvo el valor de darme una noticia así por teléfono. No
solté ni una lágrima cuando mi madre por fin me lo dijo. Era
Viernes y acababa de volver de Barcelona. Ese viaje de vuelta fue
insoportable por muchas razones. Si yo hubiese sido valiente no
habría vuelto hasta mucho después y le habría dicho claramente a
Pablo que por favor, cambiase su billete de vuelta y se quedase
conmigo allí, lejos del dolor y del miedo. Él habría perdido
dinero pero yo habría ganado un poco de paz. Ambos nos habríamos
ahorrado unos cuantos disgustos, probablemente.
| Pablo y yo, en la playa de la Barceloneta |
Así que ahora mis padres afirman que
“Ron está en todas partes” cuando yo les pregunté por sus
cenizas. Nadie dice nada porque no saben qué se hizo de mi perro.
Jose tiró todas sus cosas. Se deshizo de su cama, de su tarro azul
de comer y beber y apuesto mi mejor mano de Póker a que ha hecho lo
propio con sus enseres del Vedat. No se le puede reprochar. Y ahora
yo no soy lo suficientemente valiente como para pedir una llave y
escaparme allí y esparcer una pequeña parte de sus cenizas en el
chalet -y como eso es imposible al menos quedarme allí sólo por un
par de días-
| Ron, en el Vedat. |
Obviamente ellos- papá y mamá- creen
que eso me perjudicaría y lloraría como una madalena pero se
equivocan. Únicamente lloré con Pablo ese mismo Viernes fatídico.
También hubiese esparcido las cenizas de Ron en el parking del C.C
de Torrente (dónde se escapó por primera vez) y en el agua del
riachuelo de pega del paseo hacia el parque Gulliver (dónde se metió
sin querer) y en el césped del parque dónde perseguía a un terrier
y nunca conseguía alcanzarlo y cuando se cansaba caía rendido en la
hierba húmeda por los aspersores. Hubiese lanzado algunas motas de
ceniza de Ron por la ventanilla de los coches en los que le gustaba
viajar, asomarse, hacer travesuras, simplemente dormitar y luego,
también, otras veces, esperar y esperar a que yo acabase mis
competiciones de natación. Ahora la ex de Clooney se mete en un
coche para hacer una campaña y yo, aunque he dicho “eso no está
mal” refiréndome a la campaña a esa tía (la ex de Clooney) le
diría ahora “jódete, no tienes ni puta idea zorra de mierda”
Creo que la última parte de las
cenizas de Ron las hubiese esparcido en el camino por el que sólo
me atrevía a pasear con él, que en su día fue una especie de
callejón que los coches utilizaban para aparcar a un lado y a otro
dejando a la vista, en el centro, la tierra y las piedras porque la
mayoría de malas hierbas estaban pisoteadas por las ruedas. Hace un
par de años lo pusieron bonito pero esta vez Ron no está y yo volví
a encontrarlo imposible.
Eso habría estado bien (esparcir las cenizas de Ron) y me hubiese
hecho feliz y lo mismo habría dejado caer alguna lagrimilla producto
de esa felicidad. Pero ahora no puedo enfadarme con Jose por hacerlo
lo mejor posible dentro de sus posibilidades, que son bastante
limitadas teniendo en cuenta la situación que le rodea. Para algunas
cosas no existe manual de instrucciones de ningún tipo y uno hace lo
que puede.
Echo mucho de menos a mi perro y a veces,
cuando estoy en la terraza- que tanto me gusta- o en el sofá mostaza
y se oyen pasos de otro can como si estuvieran al lado creo que no
lo soporto -aunque si lo hago, claro-
Como no puedo enfadarme con
ninguna persona, ni podía semanas atrás, le grité a Ron el último
día que estuve con él y dije: “que se muera ya, para verle así
prefiero que se muera de una puta vez" Muérete, le dije.
| Ron en el Vedat II (o mi pequeño) |
Cuando verbalizo estas cosas, por mucho humor que intente ponerle al asunto comparándome con mi abuela Carmen y sus supersticiones absurdas, no puedo evitar irme haciendo el menor ruido posible- que de un tiempo a esta parte ha sido todo el del mundo- a mi habitación y recordar la canción de “Imitation of live” de REM cuando dice “no one can see you cry”
Ese último día que le vi, Ron estaba muy mal. Yo pensé- inocente de mi- que tal vez era porque yo había llegado a Valencia y ahora cualquier cambio le suponía un mundo. Mas todavía cuando no estaba ya acostumbrado a verme, ni olerme, ni escucharme...
Al día siguiente les conté a Jose y a
Estrella que “la guapura” (como solía llamar a mi perro a veces)
había entrado en mi dormitorio respirando excesivamente fuerte como
si se ahogara o estuviera totalmente desorientado. Yo me levanté de
la cama, me moje los dedos en el agua de su tarro y se los di a lamer
por si lo que tenía era sed. Después estuve acariciándolo hasta
que dejó de respirar así y se tumbó. En fin...hasta que le noté
tranquilo y dormidito. Luego me lavé las manos haciendo el menor ruido posible y volví a acostarme.
Jose me dijo al día siguiente que seguía allí cuando él se despertó y tuvo que acercarse a ponerle la cadenita para sacarlo a pasear. Ahora mis padres utilizan aquello para “consolarme” cada vez que por error menciono su nombre. “La última noche la pasó contigo” “durmió contigo” “fue a buscarte a tu habitación”. Dicen cosas de ese estilo para hacerme sentir mejor.
Jose me dijo al día siguiente que seguía allí cuando él se despertó y tuvo que acercarse a ponerle la cadenita para sacarlo a pasear. Ahora mis padres utilizan aquello para “consolarme” cada vez que por error menciono su nombre. “La última noche la pasó contigo” “durmió contigo” “fue a buscarte a tu habitación”. Dicen cosas de ese estilo para hacerme sentir mejor.
| Jose y Estrella en el Vedat |
Escribiría tantas cosas más, F. Pero no podría dejar de escribir o de llorar.
Te contaría que oidé a mi padre
cuando estaba preparando su maleta. La tenía abierta en pleno salón
e iba y venía a la habitación para coger ropa. Le odié porque me
hizo recordar que de haber estado Ron en casa, se habría metido en
la maleta para acomodarse. De haber estado Ron en casa mi padre
hubiese hecho la maleta en la habitación sin importarle despertar a
Estrella y en fin, para qué seguir.
| Ron, en mi maleta. Mira qué listo era, que no se ponía encima de mi ropa. |
Sólo podía contarte esto a ti.
Ron murió un 3 de Julio de 2012(no sé
a qué hora). Yo lo supe el Viernes 6 de ese mismo mes y año.
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